
Concluyó exitosamente la Jornada de Delegados de Animación Familiar, encuentro que reunió a representantes de los Colegios Salesianos en el Centro de Espiritualidad Lo Cañas, en Santiago.
La jornada tuvo como objetivo principal renovar la vocación de los animadores salesianos, inspirados en el Aguinaldo 2026 y el llamado a ser "creyentes libres para servir". La iniciativa busca que, a través del acompañamiento a las familias, los jóvenes descubran la alegría de una fe que da sentido a sus vidas.
El evento, organizado por el Departamento de Pastoral del Área Inspectorial Pastoral Juvenil Salesiana, se centró en fortalecer el servicio de animación familiar desde una perspectiva integral, promoviendo el intercambio de experiencias, comunión entre las distintas obras y reafirmación del compromiso con las familias, siempre en fidelidad al carisma de Don Bosco.
Un espacio para reflexionar y discernir
La programación incluyó momentos de bienvenida y acogida, espacios de diálogo y tiempo libre, y reflexiones clave como "Se les acaba el vino: La sed de nuestros jóvenes", a cargo de Favio Fatigante, Coordinador laico del ámbito de Evangelización, Catequesis y Liturgia.
Christian Vargas, Coordinador de Animación Familiar, lideró la sesión "Llenando las tinajas con agua nueva", donde se presentaron lineamientos y herramientas prácticas para la animación familiar. El salesiano sacerdote P. Marcelo Rojas, ofreció una profunda reflexión sobre "La identidad del Delegado de animación familiar como 'sirviente' en la boda".
Durante la mañana del viernes la jornada inició con una profunda reflexión titulada "Llevando el vino a la mesa", donde se enfatizó la importancia de "respirar" y reconocer el trabajo realizado. Se invitó a los participantes a mirar la realidad con una lógica de discernimiento, observando las "luces y sombras del hogar".
La escucha activa, tanto a Dios a través de los signos como a las personas, fue un pilar fundamental, recordando la frase bíblica "hagan lo que Él les diga" y la necesidad de silencios reflexivos.
Se subrayó la responsabilidad activa, utilizando la parábola de las Bodas de Caná para ilustrar que las buenas intenciones deben traducirse en acciones concretas, "llenando las tinajas" con el esfuerzo local.
Durante el encuentro, se abordaron diversas tensiones y desafíos que enfrentan las comunidades, como la falta de tiempo para la escucha, carencia de espacios donde las ideas sean valoradas, quiebre del respeto, fragilidad de los vínculos afectivos y debilitamiento del compromiso.
Sin embargo, la jornada también fue un llamado a la esperanza, instando a reconocer lo positivo, evitar etiquetas y fomentar redes de apoyo, bajo la premisa de que "no caminamos solos".
Como tareas finales, los participantes se comprometieron a revisar el PEPS de sus respectivos colegios y a fortalecer los lazos con los coordinadores pastorales.
Este evento no solo sirvió para compartir experiencias y fortalecer la comunión, sino también para impulsar un renovado compromiso con las familias y, a través de ellas, con el acompañamiento integral de los jóvenes, pilares fundamentales de la misión salesiana.
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